
Hacia la construcción colectiva de mundos alternativos más allá de la lógica del capital
Juzgamos acertado el diagnóstico del pensamiento crítico que identifica al capitalismo como el causante de esta aguda crisis de civilización. Es evidente que el problema reside en este sistema, en sus marcos de significación y en su forma de organizar la vida y la muerte en la Tierra. Esto es claro y existe suficiente información y argumentos para pensar que este modo de vivir ya tocó todos sus límites. Sin embargo, lo más confuso es la respuesta por las alternativas. Donde más nos hace falta claridad es en los contenidos y contornos de otros territorios existenciales distintos que denominamos con el nombre de “postcapitalismo”.
Con este concepto pretendemos hacer alusión a un cambio de época en donde el capital deje de ser el gran principio organizador de la vida social y de la vida toda. Sin embargo, no queremos dar la idea de que pueda remplazarse un sistema devastador y opresor por otro que sea asumido por el conjunto de la civilización. Más bien entendemos el postcapitalismo como el desbloqueo para imaginar, construir y fortalecer una variedad de formas de organización que vayan en sendas distintas a las de la modernidad capitalista patriarcal.
Buscamos las claves no en el futuro, sino en lo más innovador de la praxis social existente. Renunciamos a las imágenes capitalocéntricas que sostienen que no hay luz dentro del mismo sistema, que todo esta corrupto y cooptado, y creemos, al contrario, que dentro del mismo sistema hay grietas, intersticios, puntos invisibles donde surge lo inédito, lo nuevo, lo realmente transformador. Tanto en el campo como en la ciudad, hay múltiples ensayos de economías sociales, de formas de intercambio, de habitar, de cultivar la tierra y alimentarse, de organizarse y redistribuir, de aprender, de sanar y mantenerse saludables, de fundar otras estéticas, de hacer otras ciencias y técnicas, que ofrecen pistas para continuar imaginando y construyendo la ardua y difícil tarea de pensar, sentir y hacer camino hacia mundos que den un salto afuera del camino de la lógica del capital.
1. Naturaleza, identidad y horizonte de la REP
La REP es un proceso y un espacio permanente de estudio, intercambio de saberes y articulación, orientado a imaginar, estudiar y fortalecer alternativas postcapitalistas que emerjan desde abajo, desde la tierra y desde las experiencias vivas de los pueblos.
La REP es plural, diversa y abierta, no confesional, no gubernamental y no partidaria, que se articula de manera descentralizada y en red. Está integrada por organizaciones, colectivos, personas y otras redes que, desde sus propios calendarios, territorios y geografías, desarrollan acciones concretas para la construcción de otros mundos posibles.
Nos une la convicción de que atravesamos una crisis civilizatoria profunda, provocada por el sistema capitalista moderno, colonial, racista y patriarcal, cuyas lógicas de acumulación, despojo, explotación y mercantilización de la vida amenazan la habitabilidad del planeta y la existencia de innumerables seres humanos y no humanos. Por ende la REP es un proceso antipatriarcal, anticapitalista y decolonial.
2. Pluralidad, diversidad e inclusión
La REP está siempre abierta a la pluralidad y a la diversidad de organizaciones, colectivos y personas que compartan y respeten esta Carta de Principios. Defendemos y promovemos activamente la diversidad de géneros, etnias, culturas, generaciones, territorialidades y capacidades, reconociendo que la transformación postcapitalista solo es posible desde la comprensión mutua.
No forman parte de la REP representaciones partidarias, organizaciones militares ni estructuras que promuevan la violencia como medio de acción política.
3. Imaginación política y multiplicidad de alternativas
Partimos de la urgente necesidad de desbloquear la imaginación política, social y económica, superando los límites impuestos por la racionalidad capitalista. La REP no propone un modelo único de postcapitalismo, sino la convivencia creativa de múltiples formas económicas, sociales, políticas y culturales, situadas y adaptadas a las condiciones ecológicas y culturales de cada lugar.
Creemos fundamental imaginar y practicar otras lógicas y afectos, distintas a los de la modernidad capitalista patriarcal, colocando en el centro el cuidado de la vida, la interdependencia, lo común y la reciprocidad.
4. Centralidad de la praxis y del diálogo de saberes
La REP busca sus claves no en un futuro abstracto, sino en lo más innovador de la praxis social existente. Reconocemos que incluso dentro del sistema dominante existen grietas, intersticios y espacios invisibilizados donde emerge lo inédito y lo verdaderamente transformador.
En el campo y en la ciudad se multiplican experiencias de economías sociales y solidarias, formas comunitarias de intercambio, de habitar, de cultivar la tierra, de alimentarse, de sanar, de aprender, de redistribuir y de organizarse. Valoramos también la emergencia de otras estéticas, ciencias y técnicas que cuestionan el monopolio del conocimiento hegemónico.
La REP se define como un espacio que estimula la reflexión crítica y la divulgación transparente sobre los mecanismos de dominación del capital, las estrategias de resistencia y las vías para su superación, a través de un diálogo respetuoso entre saberes académicos, populares, comunitarios y ancestrales.
5. Compromiso abierto y en movimiento
Esta Carta de Principios no es un texto cerrado ni definitivo. Es un punto de partida vivo, que se enriquecerá con las voces, luchas y experiencias de quienes se sumen a la REP. Nuestra fuerza reside en la diversidad organizada, en la horizontalidad, en la escucha y en la capacidad de caminar juntas y juntos hacia horizontes donde la vida, en todas sus formas, sea el centro.
La Red de Estudios del Postcapitalismo (REP) concibe los cuidados como un principio político, ético y organizativo central para la construcción de alternativas postcapitalistas.
Este Protocolo de Cuidados busca contribuir a la creación y sostenimiento de espacios seguros, inclusivos, horizontales y afectivos, tanto en los ámbitos virtuales como presenciales de la REP.
I. Principios orientadores de los cuidados en la REP
El presente protocolo se rige por los siguientes principios:
- Respeto a la diversidad. Reconocemos y valoramos la diversidad de géneros, etnias, culturas, generaciones, territorios, capacidades, saberes y trayectorias. La diversidad es una fortaleza fundamental de la REP.
- Articulación de ideas y procesos. Promovemos el diálogo respetuoso entre distintas perspectivas, experiencias y prácticas, entendiendo la REP como un espacio de encuentro entre pensamiento crítico y praxis transformadora.
- Enfoque de género e interseccionalidad. Nos comprometemos a identificar, prevenir y transformar las desigualdades y violencias de género, así como otras formas de opresión estructural (racismo, clasismo, capacitismo, colonialismo, LGBTIQ+fobia).
- Autonomía y carácter laico. Respetamos la autonomía de las organizaciones y colectivos que la integran. Para ello la REP se mantendrá como un espacio no confesional, no gubernamental y no partidario.
- Autogestión y corresponsabilidad. Los cuidados son una responsabilidad colectiva. Todas las personas y organizaciones participantes comparten el compromiso de sostener los espacios de la REP.
- Cuidado de la vida. Inspiramos nuestras acciones colocando la vida humana y no humana en el centro, en armonía con los territorios.
- Con-vivencias y vínculos afectivos. Entendemos la convivencia como una práctica cotidiana de escucha, empatía y cuidado mutuo.
- Autocrítica y aprendizaje continuo. Fomentamos la crítica constructiva y la autocrítica como herramientas para mejorar nuestras prácticas individuales y colectivas.
II. Enfoque relacional y organizativo
En la REP promovemos:
- Horizontalidad en las relaciones, evitando jerarquías impuestas o autoritarismos.
- Responsabilidad compartida en los procesos, tareas y decisiones.
- Empatía y escucha activa, especialmente en contextos de conflicto o desacuerdo.
- Debate respetuoso, sin descalificaciones, agresiones ni violencias simbólicas.
- Toma de decisiones por consenso, privilegiando el diálogo y el cuidado de los vínculos.
- Autoformación e intercambio de saberes, reconociendo la pluralidad epistémica.
- Confianza en las personas y los procesos colectivos, como base del trabajo en red.
III. Acuerdos de convivencia en la REP
La REP es un espacio de encuentro, estudio y articulación entre organizaciones, colectivos y personas comprometidas con la construcción de alternativas postcapitalistas. Para garantizar un entorno seguro y cuidadoso, se establecen las siguientes normas generales:
- Participación comprometida y respetuosa. Se espera que quienes participan en actividades de la REP lo hagan con compromiso, responsabilidad y respeto por los tiempos, tareas y acuerdos colectivos.
- Escucha y uso de la palabra. Se debe respetar la palabra, evitando interrupciones abruptas, discusiones paralelas o descalificaciones.
- Cuidado en la comunicación. No se permitirán expresiones ofensivas, violentas, discriminatorias, racistas, sexistas, homofóbicas, transfóbicas o capacitistas, ni en espacios presenciales ni virtuales.
- Representación y vocerías. Quienes participen en nombre de una organización, colectivo o red deben respetar los acuerdos internos de la REP y no utilizar el nombre de la Red para beneficios personales o gestiones no autorizadas.
- Confidencialidad y responsabilidad ética. Se deberá guardar reserva sobre discusiones internas en curso y respetar los consensos respecto a qué información puede hacerse pública.
V. Carácter vivo del protocolo
Este Protocolo de Cuidados es un documento vivo, en permanente revisión y actualización. Podrá ser enriquecido colectivamente a partir de las experiencias, aprendizajes y desafíos que emerjan en el caminar de la REP.



